Quién dijo que la fachada principal tenía que verse desde fuera?
Grosso modo, la norma para escribir una historia es: introducción, nudo y desenlace… Para hacer una fotografía correcta: Composición en tercios, temperatura de color, histograma equilibrado… Para proyectar una casa: Fachada principal al exterior, acabados uniformes…
Pero ya sabemos, que hay que aprender la teoría, hacerse dueño de ella, bailarla con soltura y una vez que está totalmente integrada, saltársela.
Eso les enseño siempre a mis alumnos de fotografía, y eso, plasma, con maestría, Dionisio, el arquitecto de Faber 1900, en esta vivienda. Proyectó esta casa desde el más profundo compromiso con sus propietarias.
La fachada exterior, no es la principal, está situada en un callejón, por lo que prefirió darle aire de “cochera”. Una fachada de ladrillos, que dibujan ritmo al son de la dirección del sol. La fachada principal, al jardín. Sobre los interiores, no encuentro palabras que hagan justicia, os invito a degustarlos. Paredes acabadas sin acabados, guiños a los recuerdos de sus habitantes. Colores que rompen con lo estipulado. Y es que cuando la norma está más que sabida y los cánones los escribe cada uno, los resultados son personales, ricos e inimitables.